martes, 8 de octubre de 2013

trajes tipicos y regionales



Trajes Típicos y Regionales

Introducción

La vestimenta expresa la identidad cultural de una región, y regularmente en respuesta al clima y a la configuración física del lugar. De igual forma, puede señalar la condición social, económica, religiosa o estado civil de la persona que lo porta.
Un traje típico determina colores, telas y adornos que en gran medida tienen que ver con la conformación histórica de los diferentes pueblos.
El atuendo de las regiones de la entidad es variable tanto por el número de etnias existentes como por la diferenciación geográfica de cada una, por otra parte es en la mujer donde las prendas del vestido encuentran la verdadera significación de cada sitio. En Hidalgo, tres regiones se caracterizan por su vestuario: La Huasteca, la Sierra Tepehua y el Valle del Mezquital.
La Casa de las Artesanías, HIDARTE ubicada en Pachuca, concentra y ofrece piezas típicas como los famosos tenangos, textiles bordados con figuras de flora y fauna de la región, o la cestería del Valle del Mezquital. Pueden observarse las hermosas piezas labradas en plata, las miniaturas de instrumentos musicales trabajados en madera de enebro con incrustación de concha de abulón, o en la talabartería y demás productos que nacen de las manos mágicas hidalguenses.

Región Huasteca
En ésta región regularmente el clima es caluroso y húmedo, la mujer viste regularmente blusa de manta blanca, de cuello cuadrado, adornado con una tira bordada que abarca parte de los hombros en la que se dibujan flores de brillantes colores que se combina con una falda blanca o de color, sin adorno alguno, que llega hasta media pierna, la mayoría caminan descalzas. Su cabello es trenzado, acomodado sobre la cabeza formando un círculo sobre el que colocan un recipiente de barro, o tejido, para llevar agua o comestibles.
Región Tepehua
El vestuario tepehua a la altura de Acaxochitlán, caracterizado por su clima templado, regularmente frío, se compone de una blusa de manta con bellísimos adornos bordados en hilo verde o rojo, que cubren el hombro y parte de la pequeña manga; falda de color oscuro, negro, azul o café, que se enreda a la cintura y se ciñe con una faja de regular anchura, tejida en el telar de cintura de tipo prehispánico, todas caminan descalzas.
Región del Valle del Mezquital
El clima templado seco de la zona mezquitalense habitado de grupos otomíes o-ñhañhu (como se designan en su propio idioma) determina el uso del vestido tradicional confeccionado primordialmente de manta. La blusa lleva un fino bordado llamado “pepenado” que se realiza con hilo de colores negro, rojo, azul y verde, que abarca los hombros, parte de las mangas, la pechera y la espalda, con dibujos que representan el Nahui Ollin (cuatro movimientos) y el Xinicuilli (constelación de los gemelos). El primero tiene un aspecto de una estrella de cuatro o seis picos y el segundo es una línea ondulada o quebrada, hecha con una especie de ramas pequeñas con hojas, que forman una tira en la que se encierran dibujos de diversos animales, tales como pájaros, perros, caballos, etc. La falda a media pierna, en ocasiones lleva un ribete bordado en su extremo inferior. Suelen emplear también el Quesquémetl puesto sobre la camisa o anudado a la cabeza, aunque es una prenda muy usada, es el ayate delgado, hecho con fibra del corazón del maguey que les sirve para protegerse de las inclemencias del sol. Debido a la fragosidad del suelo se usan huaraches de cuero.
No es de extrañarse el uso de mandiles, y sobrefaldas de fino tejido en ixtle en las que se observan algunos bordados muy vistosos.


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lunes, 7 de octubre de 2013

EL CIELO

La sabiduría de los ángeles del Cielo

Cuan grande es la sabiduría de los ángeles del cielo puede difícilmente comprenderse, puesto que trasciende a la sabiduría humana tanto que no pueden compararse, y lo que trasciende así parece como si fuese nada. Algunas cosas que servirían para su descripción son también desconocidas y antes de ser conocidas existen en el entendimiento como sombras, impidiendo así ver la cosa tal como es en sí misma, pero no obstante esto, son tales que se pueden conocer y, conociéndose, pueden concebirse, con tal que agraden a la mente, porque el agrado lleva consigo luz, puesto que procede del amor, y a los que aman las cosas que pertenecen a la sabiduría Divina y Celestial radia luz desde el cielo, causando ilustración.
Cuan grande es la sabiduría de los ángeles puede concluirse por el hecho de que están en la luz del cielo, y que la luz del cielo es en su esencia la Divina verdad, o sea la Divina sabiduría, y esta luz ilumina igualmente su vista interior, que es la de la mente, y su vista exterior, que es la de los ojos (que la luz del cielo es la Divina verdad, o sea la Divina sabiduría, se puede ver arriba.
 Los ángeles se hallan también en el calor celestial, el cual en su esencia es el Divino bien, o sea el Divino amor, por el cual tienen inclinación y deseo de ser sabios (que el calor del cielo es el Divino bien, o sea el Divino amor, puede verse arriba,
Que los ángeles se hallan en sabiduría hasta el punto de que se les puede llamar sabidurías, puede concluirse por esto de que todos sus pensamientos é inclinaciones fluyen según la forma celestial, cuya forma es la forma de la Divina sabiduría, y que sus cosas interiores, que reciben la sabiduría, se hallan compuestas según esta forma (que los pensamientos y las inclinaciones de los ángeles fluyen según la forma del cielo, de consiguiente también su inteligencia y sabiduría, se puede ver arriba
 Que los ángeles tienen una sabiduría supereminente puede ser claro también por eso de que su habla es el habla de la sabiduría, porque fluye directamente y espontáneamente del pensamiento, y este de la inclinación, de manera que su habla es el pensamiento del afecto, en forma exterior; de ahí que nada les abstrae del influjo Divino, y nada hay en ellos de esas cosas exteriores que en el hombre, en su habla, se introducen de otros pensamientos (que el hablar de los ángeles es el hablar de sus pensamientos e inclinaciones se puede ver A esta sabiduría en los ángeles contribuye también esto, de que todas las cosas que ven con los ojos y perciben con los sentidos concuerdan con su sabiduría, puesto que son correspondencias y de consiguiente que los objetos son formas representativas de cosas que pertenecen a la sabiduría (que todas las cosas que se ven en los cielos son correspondencias con el interior de los ángeles y que son representaciones de su sabiduría puede verse arriba,.
 Además los pensamientos de los ángeles no son limitados o contraídos mediante ideas de espacio y tiempo, como los pensamientos humanos, porque los espacios y los tiempos son propios de la naturaleza y lo que es propio de la naturaleza distrae la mente de lo espiritual y priva la vida intelectual de extensión (que las ideas de los ángeles son sin tiempo y espacio, y así ilimitadas en comparación con las ideas humanas, puede verse arriba,.
 Los pensamientos de los ángeles tampoco tienden hacia cosas terrestres y materiales, ni son disturbados por los cuidados de las necesidades de la vida y por ellos aparatados del goce de la sabiduría como los pensamientos de los hombres en el mundo; porque todas las cosas tienen gratuitamente del Señor, son vestidos gratuitamente, nutridos gratuitamente y alojados gratuitamente  y, además de esto, reciben goces y placeres según la recepción de la sabiduría del Señor. Esto se ha dicho a fin de que se sepa de donde los ángeles tienen tan grande sabiduría.
 La razón por la cual los ángeles pueden recibir tan grande sabiduría es que sus interiores se hallan abiertos y que la sabiduría, como toda perfección, aumenta hacia los interiores, es decir, según el grado de su apertura. En cada ángel hay tres grados de vida correspondientes a los tres cielos aquellos en quienes se halla abierto el primer grado están en el primer cielo o sea en el último, aquellos en quienes está abierto el segundo grado están en el segundo cielo o sea en el intermedio, aquellos en quienes el tercer grado está abierto se hallan en el tercer cielo o sea en el íntimo, según estos grados es la sabiduría de los ángeles en el cielo; por ello la sabiduría de los ángeles del íntimo cielo excede inmensamente a la sabiduría de los ángeles del cielo intermedio, y la sabiduría de estos a la sabiduría de los ángeles del último cielo (véase arriba, y de como son los grados. 
La razón de haber tal distinción .es que las cosas que se hallan en un grado superior son singulares, y las que están en un grado inferior, comunes, y las cosas comunes son los continentes de las singulares, las singulares se hallan con respecto a las comunes como mil o miradas a una; así también la sabiduría de los ángeles de un cielo superior a la sabiduría de los ángeles de un cielo inferior, respectivamente: pero la sabiduría de estos excede, sin embargo, a su vez a la sabiduría del hombre, porque el hombre se halla en el cuerpo y en las cosas sensuales del mismo, y las cosas corporales y sensuales del hombre se hallan en el grado más inferior. Por esto se ve claramente como es la sabiduría de los que piensan a raíz de las cosas sensuales, esto es, los que se llaman hombres sensuales, es decir, que no se hallan en sabiduría alguna sino tan sólo en ciencia. Muy diferente es el caso con aquellos hombres cuyos pensamientos se hallan elevados sobre las cosas sensuales, y mayormente con aquellos cuyas cosas interiores están abiertas hasta hallarse en la luz del cielo.
 Cuan grande es la sabiduría de los ángeles puede constar por eso de que en los cielos tiene lugar una comunicación de todo; la inteligencia y sabiduría de uno se comunica a otro; el cielo es una comunicación de todos bienes; la causa es que el amor celestial por su carácter quiere que lo suyo sea de otro, por lo cual nadie en el cielo percibe su bien en sí mismo como bien a menos de hallarse este bien también en otro: de ahí viene asimismo la felicidad del cielo; esto derivan los ángeles del Señor, cuyo amor Divino es así. Que en el cielo hay tal comunicación me ha sido dado saber también por experiencia; ciertos simples han sido a veces elevados al cielo, y hallándose allí han entrado igualmente en sabiduría angelical, y entonces han entendido cosas que antes no podían comprender, y han hablado cosas que en el anterior estado no hubieran podido pronunciar.

La naturaleza de la sabiduría de los ángeles no se puede describir con palabras, sino tan sólo ilustrar con algunas cosas comunes. Los ángeles pueden exprimir con una palabra lo que el hombre no puede con mil palabras, y además se encuentra en una sola palabra angelical innumerables cosas que con palabras de lengua humana de ninguna manera pueden expresarse; porque en cada detalle que hablan los ángeles hay arcanos de sabiduría en continuo nexo, los cuales la ciencia humana nunca alcanza; lo que los ángeles no pueden interpretar con las palabras de su habla suplen también mediante el sonido, en el cual se halla por su orden la inclinación al objeto, porque según se ha dicho arriba mediante el sonido exprimen las inclinaciones, y mediante las palabras las ideas del pensamiento procedentes de las inclinaciones; de ahí viene el que se llama indecible lo que se oye en el cielo. Los ángeles pueden también con unas cuantas palabras expresar todos los detalles que se hallan escritos en un tomo entero de algún libro, y poner en cada palabra cosas que elevan a la sabiduría interior; porque su habla es tal que concuerda con las inclinaciones, y cada palabra con las ideas; las palabras varían también de infinitos modos, según las series de cosas que en complejo se hallan en el pensamiento; los ángeles íntimos pueden asimismo, por el sonido y por algunas palabras del que habla, conocer toda su vida; porque por el sonido, que varia según las ideas de las palabras, perciben su amor reinante, en el cual se hallan, como si fueran inscritas los detalles de su vida. Consta por esto de que naturaleza es la sabiduría de los ángeles. La sabiduría de ellos con relación a la sabiduría humana es como la mirada a la unidad, comparativamente como las fuerzas motrices del cuerpo en su conjunto a la acción producida por ellas, cuyas fuerzas a los sentidos humanos parecen ser una sola fuerza; o bien como los mil detalles de un objeto observado a través de un perfecto microscopio, a la masa confusa que aparece ante la simple vista. Ilustraré también esto con un ejemplo: un ángel explicó por su sabiduría el proceso de la regeneración, desenvolviendo del mismo por su orden hasta un centenar de arcanos, llenando cada uno de los arcanos con ideas en las cuales había arcanos interiores; y esto desde el principio hasta el fin. Era que expuso de que manera el hombre es engendrado de nuevo, llevado, por así decir, en las entrañas de la madre, nace, crece y se perfecciona sucesivamente; dijo que hubiera podido aumentar el número de arcanos hasta varios millares; que los que había expuesto se referían tan sólo a la regeneración del hombre exterior, y que refiriéndose a la regeneración del hombre interior, serían innumerables más.   Por estas y parecidas cosas, que he oído decir a los ángeles, me consta cuan grande es su sabiduría y en comparación, cuan grande es la ignorancia del hombre, que apenas sabe lo que es la regeneración, ignorando en absoluto los múltiples momentos y detalles en el progreso de la misma.


imágenes de los ángeles del cielo


El vídeo